Ayer fue al médico. Llevaba tres días aquejado de un intenso y constante dolor de ceja. Quería que un profesional hiciera las pruebas pertinentes para averiguar la raíz de ese dolor. El profesional la persiguió y la interrogó, mientras su nerviosa madre preguntaba a los malditos amigos de esa maldita raíz si conocían el paradero de su maldita pequeña ("no tan pequeña", apuntaría el de la ceja dolorida, "y más maldita aún"). Me contó el tratamiento exigido por el profesional:
· Dejar de hacer ganchillo (de sobra es conocida su facilidad para hacer crecer raíces en cejas, además de lo mal que pronuncia y el gran sentido del humor que guarda en un cajón de su mesita de noche),
· Realizar dos tomas diarias de sal húmeda, durante cinco días. Requisito: esa sal húmeda tiene que llamarse Julia, y haber hecho la comunión.
Mejórate amigo.
12.2.08
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