23.2.08
Hasta hace dos semanas no había conocido a un hamster al que le gustara el heavy. No me encanta especialmente ese tipo de música. Mis amigos lo saben. Y, desde hoy, también lo sabe ese hamster. Siento que su bienvenida al bloque de pisos no haya sido como él esperara, pero a partir de las seis no se puede tener la música tan alta; por muy guapo y rico que seas, hamster.
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